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El edificio del actual IES " Maimónides", de Córdoba se construye en el lugar que ocupaba la casa palacio de los Duques de Almodóvar. La fachada de la antigua casa, conocida como el Palacio de los Marqueses de la Puebla o de los Duques de Almodóvar, fue construida en 1764. Sus propietarios, los Fernández de Córdoba poseían vivienda y terrenos en el mismo sitio, al menos desde 1605. Varias generaciones de la conocida saga cordobesa habitaron el palacio.

En 1875, la Diputación compra la casa que "habitan y es propiedad de los duques de Almodóvar" a Elisa Martel Fernández de Córdoba Bernuy Gutiérrez, casada en segundas nupcias con Martín de Rosales y Valterra, por 150.000 pesetas, justiprecio fijado por el perito Rafael Luque Lubián. El edificio, que ocupaba un solar de 59.917 varas (unos 4131 metros cuadrados), fue adquirido para albergar al Gobierno Civil y a la Diputación Provincial. Ambos organismos compartían, desde 1843, una parte del exconvento de San Pablo.

El Gobierno se traslada al antiguo palacio rozando el umbral de los años 80, pero la Diputación permanece en San Pablo. Constaba de dos partes: "una dedicada a vivienda señorial construida con el decoro, solidez y esmero propio del destino", y otra dedicada a "casa de labor y vivienda de criados" . Con el paso del tiempo, el viejo edificio que sólo había recibido un lavado de imagen, sin reformas de importancia, se deteriora.

Por ello, en 1906, cuando el Gobierno Civil aún no llevaba treinta años instalado en él, se proyecta derribarlo y construir un edificio sobre el solar resultante para sede de las dos instituciones provinciales citadas. Adolfo Castiñeyra Boloix, autor del proyecto, consigue armonizar - según Patricio Bolomburu, Arquitecto Municipal que informa el proyecto- "la seriedad y sobriedad inherente a un edifico oficial con la elegancia y belleza en los detalles". En él destacan "la distribución de sus plantas" y la fachada en la que el autor "pone su sello y buen gusto".

La Diputación tampoco en esta ocasión se traslada al nuevo edificio, cuya fachada y estructura se conservan hoy tal y como las concibiera Adolfo Castiñeyra. Sin embargo, desde 1935, su distribución interior ha venido soportando las modificaciones y reformas necesarias para adaptarlo a los distintos usos a los que, un edificio dividido en dos partes, eran destinados. La unificación no se produce hasta que en 1985 la Diputación cede, gratuitamente, a la Junta de Andalucía el edificio provincial denominado "Antiguo Gobierno Civil" para ampliación del Instituto Politécnico de Formación Profesional (desde 1997, IES ¨ Maimónides¨ ). La entrada al Centro por la calle Alfonso XIII , no se produce hasta julio de 1988.

 

Autor del proyecto

Antes de entrar en la descripción de la construcción del edificio (1907-1908), conviene dar algunas pinceladas biográficas del autor del proyecto: Adolfo Castiñeyra Boloix, arquitecto cordobés que, según Alberto Villar, fue el "hilo conductor" de los cambios arquitectónicos ocurridos en Córdoba a finales del siglo XIX y a primeros del XX. De ascendencia gallega y catalana, nace en Córdoba (03-04-1856); en 1881, contrae matrimonio, en Madrid, con la portorriqueña María del Carmen Alfonso, quien le da tres hijas y un hijo. Arquitecto desde los 32 años, fue Ayudante Facultativo de las obras de la Biblioteca y Museos Nacionales, Arquitecto de Segunda del Ayuntamiento de Córdoba, Arquitecto de la Diputación de Córdoba y Arquitecto del Obispado.

Castiñeyra es autor de más de sesenta proyectos de edificios civiles y religiosos de Córdoba capital y provincia. Los más importantes están recogidos en el Catálogo de la exposición sobre su obra, celebrada en Córdoba en 1985. Destacamos la construcción de la iglesia de Santa Bárbara de Peñarroya-Pueblonuevo (1913), la terminación de la Iglesia de la Inmaculada de Villa del Río (1894), la restauración de las iglesias de San Pablo de Córdoba (1897- 1903) y de San Mateo de Lucena (1898), la edificación del cementerio de Añora y varios edificios de las calles Claudio Marcelo, Gondomar y Gran Capitán. Pero, sin duda, los dos edificios más representativos de su teoría arquitectónica son el Palacete de Teófilo Álvarez Cid, actualmente sede del Colegio de Arquitectos, y la sede del IES ¨ Maimónides ¨.

 

El edificio del "Gobierno Viejo"

En abril de 1907 el Vicepresidente de la Comisión Provincial envía los planos y el proyecto de la fachada del nuevo edificio al Ayuntamiento y solicita el permiso de obras. Del proyecto original de Adolfo Castiñeyra Boloix, sólo hemos encontrado un dibujo de vidriera, que indica a qué iba a ser destinado el edificio, y los dibujos de la fachada, que el propio Castiñeyra realiza a finales de noviembre de 1906.

El Ayuntamiento autoriza las obras, pero éstas no empiezan hasta finales de junio de 1907. En diciembre del mismo año, Castiñeyra solicita modificar la alineación del edificio prevista en la calle del Cister, suprimiendo un saliente que afearía la fachada. Deducimos que las obras estaban en sus inicios y que por la grandiosidad del edificio y los medios técnicos del momento, no concluyeron hasta bien entrado 1909. Hay, incluso, quien afirma que las obras nunca llegaron a terminarse del todo, y que algunos medios auguraron una vida corta al nuevo edificio. Antonio Sarazá y Murcia en uno de sus itinerarios turísticos propuestos en 1933 escribe refiriéndose al edificio: en él "está situado el Gobierno Civil, que es un edificio moderno y de mal gusto, aún no terminado".

Villar Movillán califica el edificio como el "más grande y destartalado que realizara Castiñeyra". Destaca su exorno, la abundancia de "grandes girasoles y flores" , la majestuosidad del balcón semicircular de la fachada principal - "demasiado balcón para una calle tan escueta¨- que descansa sobre la puerta de entrada, unas columnas exentas que soportan, a modo de entablamento, un frontón partido y una exuberante ornamentación floral en el perfil de las volutas que resaltan las claves de los arcos. Los arcos son variados: semicirculares, de medio punto, rebajados e, incluso, escarzanos. Los motivos geométricos estilizados y los florales (azucenas y girasoles) se suceden en los antepechos. Sin duda, según Villar, el aspecto ornamental y decorativo, la grandiosidad y ampulosidad de toda la fachada, incluida la de la calle Carbonell y Morand, nos sugieren una estética barroca que, por otro lado no es extraña en el llamado "Art nouveau" que Castiñeyra utiliza también en otros edificios.